miércoles, julio 26, 2006

A vueltas con el tipo ése, Murphy

En estos tiempos que corren, de acabóses y de desmembramiento de patrias, da gusto saber que hay cosas que van a permanecer inalterables. Como las instrucciones que dejó dadas Murphy en su testamento.

Sabía que al abrir una caja de la farmacia para dar sano uso a su contenido, es inevitable no topar con el manual de instrucciones, que presentará una resistencia a quitarse de en medio directamente proporcional a la prisa que tenga por tomar el calmante, el antiácido o el antibaby (que, como es sabido, no es el caso de una buena chica como yo, era por dramatizar). Lo que aún no había descubierto es que si tu única intención es saber cuántas píldoras debes tomar o cada cuánto, indefectiblemente se abrirá por la parte contraria.

Por otra parte, y por si a alguno le interesa, mi relación con el reloj del pirulí que me espera camino de casa continúa estancada. Más de 5 años después, más de mil y una noches después, fiel a Murphy, sigue ignorando mi inquietud por el tren que –quizá- se va a ir y mostrándome picarón a cuántos grados está Barcelona.

0 Comments:

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home