viernes, agosto 06, 2004

Parte médico

Tengo unas ibicencas que me gustan mucho (son rojas), pero que no me pongo demasiado porque, como es habitual en ese tipo de calzado, la tira de atrás del pie derecho se ha aflojado un poco y me fastidia ir andando y oyendo pum clec, pum clec.

Pero el otro día iba yo descalza por casa y se me ocurrió tropezar con una puerta, con el pie derecho precisamente. Ahora ya no se me caen.

Me estoy planteando una estrategia de porrazos periódicos veraniegos. Qué más da que cojee un poco, a cambio de un futuro de veranos felices. Además, ese aire renqueante cual dama sufridora tiene su puntito sexy, no?

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