viernes, abril 17, 2009

Motivos para vivir

Las bibliotecas.

Es emocionante saber que no te vas a poder acabar todos los libros, y aun así, siguen llegando. Seguir leyendo y leyendo. Siempre.

Uau

viernes, diciembre 05, 2008

Batukaa!

Como ya saben los que lo practican, esto del deporte es un vicio que no te lo acabas. Supongo que será cosa de las endorfinas, pero cómo cuesta quedarse quieto, eh. Total, que tenía un huequito y me dije voy a apuntarme a batuka, que eso aun no lo he probado.

Cogí un pantalón de chándal y una camiseta cualquiera y me fui para la clase. Laura, la instructora, es genial. Y normal. Es decir, no muy alta, delgada pero de miembros redondeados, con su todo bien puesto en su sitio. Se mueve y hace que parezca fácil, levanta el brazo y parece que flote, mueve la cadera y provoca una onda de armonía. 

Me situé justo detrás de ella y empecé a imitarla. A ver... no, no era tan difícil... una mano así, la pierna hacia arriba... Me sentí ágil, graciosa, sexy, completamente suelta... Miré a mi alrededor, no estaba mal, algunas lo hacían casi tan bien como yo. Pero... ¿qué era eso? Jojojo, mira a esa tía, absolutamente agarrotada y pato, jojo... Anda, pero si me está imitando. Eso, sí, hala, mueve la cintura, dale otra vez... ¡creerán que te ha dado una apendicitis! Ueepa, nena, ¡cuidaao, que le vas a dar a alguien! 

No sé cuándo me di cuenta de que era el espejo, no soy tan lista como vosotros. Pero no era culpa mía, yo tengo ritmo, lo juro. Oigo "chis plas" y sé poner un pie aquí y otro allí siguiendo el compás. La culpa, deduje de un vistazo rápido, era de la ropa. Claaro, si es que iban todas super monas y modernas, con pantalones ajustados o abombachados y camisetas sin mangas. Digamos que venía a ser el vestuario de un calendario de bomberos pero en mujer. Cómo iba a competir yo, que más bien parecía una monja de ejercicios espirituales. Pero ya se enterarían, a la próxima clase iría como ellas, ¡Ja! Yo *puedo* vestirme así, qué narices, soy alta y delgada, tengo un casi-cuerpo de modelo. 

Y lo hice. Me sentía bien, segura de mí misma. A ver quién podía con mi casi-cuerpo de modelo. Sonó la música (batukaa!) y empecé a bailar.

Estoy convencida de que alguien, en algún momento de la creación de mi persona, se durmió y se descontó con la medida de mis miembros que, con mi nuevo conjunto, parecieron desbocarse, borrachos de la alegría de verse sueltos. Los brazos destacaban airosos cual palos de gallinero; las piernas, con el pantalón pirata, me hacían parecer uno de ellos, por lo de las patas de palo. 

Ha pasado un año y sé que mi golpe de cadera nunca será como el vaivén de un barco y que mis brazos nunca parecerán el vuelo de una paloma, que más bien parezco toda yo una carraca a punto de ponerse a sonar, pero soy feliz. 

Estoy tan concentrada intentando mantener la distancia de seguridad para no sacarle un ojo a alguna e intentando coordinar algún movimiento, que me olvido de todo. Me entrego al merengue, reguetón, chachachá o lo que sea eso que suena (batukaa!) y me dejo llevar, la mente en blanco. Y, bueno, la tranquilidad que da saber que si me quedo sin trabajo puedo ir a ver eso de aparcar aviones, que conmigo se ahorrarían los banderines.

jueves, agosto 23, 2007

Mis ocho

Con retraso (soy yo, qué queréis) pongo mis ocho, por orden de gorpik. Como a estas alturas ya sabéis, se trata de escribir ocho cosas sobre mí que la mayoría de la gente no sepa y luego pasar el testigo a otras ocho personas (esta parte me la salto, que lo coja quién quiera).

1. Estoy loca. Esta afirmación, que habréis dicho “qué risa, esta cristina”, es básica para entender las que siguen.

2. Suelo hablar con las cosas. Las cosas tienen sentimientos y lo menos que puedo hacer es tenerlos en cuenta (tiendo los calcetines emparejados para que no se echen de menos). A veces llego a discutir con ellas (te he dicho que primero va el vaso, tú fuiste el primero ayer) y a veces tengo que poner paz (deja de subirte encima de la rodaja de zanahoria). De momento no es en voz alta. Algo es algo.

3. Soy una maniática de la higiene. No me refiero a la limpieza de la casa (claro que me gusta que esté limpia), sino a dos vertientes de la higiene: la personal y la sanitaria. No soporto (¿o, como buena vieja amargada, debería decir “tolero”?) que alguien huela mal, sobre todo a primera hora de la mañana. Me lavo las manos muchas veces; si puedo, evito tocar algunas cosas; limpio concienzudamente lo comestible que pasa por mis manos…

4. Me gusta mucho fregar los platos. Supongo que en parte es debido a las afirmaciones 2 y 3. Porque así hablo con ellos y porque así me aseguro de que todo está limpio.

5. Odio ordenar, no sé ordenar, soy incapaz de mantener el orden si hay más de una cosa (lo que confirma mi opinión de que tienen vida propia). Dice mi madre que de pequeña me pilló delante de una figura de la virgen, de rodillas, pidiéndole con toda mi fe que ordenara mi habitación. No funcionó.

6. Siempre estoy triste. Soy optimista, alegre, divertida, bromista y dicharachera. Me gusta pasármelo bien y suelo reírme mucho, pero siempre y desde siempre, todo lo que hago y digo ocurre sobre un estrato de profunda tristeza. Dice mi hermana que es una tara genética de nuestra familia.

7. No me gusta la gente, eso que llena los sitios, que hace ruido, que grita, que es incapaz de superarse, que… arg. Existe. Podría decir “osea, es que soy asocial y tal”, pero dejémoslo en que soy una maldita intransigente.

8. No me gusta que Él viva tan lejos.

Menos mal que la lista es de 8 y que puedo mantener secretas mis reales vergüenzas (no hablo del culo del rey, no me secuestréis el blog, hostias).

Tan fácil que sería

M. me ha preguntado si tengo el símbolo del euro en el teclado, le he dicho que “alt gr + E”. Ha comentado algo como “es que estoy haciendo lo de los cambios y...”. Y me pregunto por qué lo hace ella. Saldrá mal, porque ha dicho, como hablando para ella, que lo hace en un excel. Y seguro que no sabe alinearlo ni nada. Y me vuelvo a preguntar en qué momento dejé de.

Quizá lo ha dicho para que lo oyera y me ofreciera, no sé. Tendría que dejar de analizar tanto las cosas. Es tan triste todo. Ahora, estos últimos meses, hacen un poco como si no hubiera pasado nada y me dicen cosas, pero sé que ellos también saben lo podrido que está todo, y que nunca se podrá arreglar. Puedes pegar las piezas pero sigue siendo un jarrón descascarillado, feo y sucio. Y que se derrama. Tocado y hundido.

Tengo una especie de dolor aquí dentro que me haría llorar todo el día. Hace dos días que trabajo y ya me han vuelto las migrañas. Y se me ha vuelto a poner el ojo rojo.

Ahora tiene la hoja impresa y veo que se la mira incrédula. Se pone de nuevo a toquetear el teclado. Tan fácil que sería.

Ella y yo venimos y volvemos en el mismo tren, pero nos hacemos las locas y cada una va por su lado. Siempre he sido así, prefiero la soledad, pero ella se enganchaba (y yo me escondía). Me pregunto qué piensan, si (en el fondo, en el fondo) sienten vergüenza o algo por lo que hicieron o si en sus cabecitas siguen sintiéndose en posesión de La Verdad Absoluta. Tendría que dejar de analizar tanto las cosas. Es tan triste todo.

Ha venido a preguntarme (nueva versión impresa) “por qué sale esto”. Le he dicho que porque no lo ha borrado. Insiste “en la pantalla no se ve”. Insisto (a veces(?) soy idiota) “que no se vea en la pantalla no significa que no esté”. Resuelve lo habitual “bueno, lo borraré con tippex”. Tan fácil que sería.

Por libre

El 1 de enero me dije "se acabó la mala pata, este año va a ser bueno, voto a bríos". Al cabo de un mes me dijeron que me tenían que hacer una histerectomía urgentita. Me recuperé, escribí aquí que basta de penas y me salió un quiste toca pelotas. No es nada, pero jode. Y dos injustas muertes en menos de una semana, también jode.

Me rindo, dejo de ser optimista, a ver si así hay más suerte. En cuanto al blog, puesto que es mío, escribiré lo que me dé la gana, triste o alegre, optimista o fatalista. A tomar viento.

Ah, y no puedo ir a la asamblea, cómo no. ¿Acaso esperaba algo bueno?

martes, julio 03, 2007

Ya vale

Bueno, ya está. Dos intervenciones quirúrgicas en 6 meses es un mal récord que tengo toda la intención de dejar como está.

La preparación fue corta, un lunes por la tarde me dijeron que ingresaría al cabo de dos días y que la operación sería el jueves; no tuve tiempo ni de ponerme nerviosa. Todo fue bien, pero ya había entrado anémica y salí con unos niveles de hemoglobina que helarían la sangre a un vampiro (hum… ¿los vampiros tienen sangre?), por lo que decidieron hacerme una transfusión.

La evocación de mi estancia en la sala de reanimación es borrosa y terrible. Dolor, arcadas que me producían más dolor, y yo una piltrafa, sin ánimos ni fuerzas. Recuerdo que de vez en cuando pitaba alguna máquina que salía de mí, y veía entre brumas acercarse a alguien que la tocaba. También había una voz que me decía “respira”, y me pinchaban, y me ponían máscaras. Yo pensaba “grrr, dejadme morir, hostias”.

Entonces colgaron la bolsa oscura y la conectaron a mi brazo. Fue como cuando riegas una planta muy seca. Todos mis años de donante justificados en esa bolsa, gracias eternas a quién sea.

Ahora estoy bien, flojilla y con flecos, pero bien (míala cómo asoma la cabecita) y esperando que pase un poco más de tiempo para estar como una reina. Pienso en la gente que se opera porque quiere, brrr… arg! Aunque, claro, no tienen mi cuerpo y mi cara 10, tiene que ser duro conformarse.

Y con esto doy por terminadas las entradas lastimeras. Pero, sobre todo, doy por clausurada mi temporada gafe y reinauguro a la cristi, por santo cristo que reinauguro, vamos. Ya te digo.

Bueno, crucemos los dedos...

jueves, junio 07, 2007

Cosas que me gustan ¿Lo mejor del mundo? y II

Me gusta salir del club limpia y cansada y andar a paso vivo por las calles aún grises pero ya no solitarias, con las manos y la cara oliéndome a crema reciente y el pantalón pegándose a mis piernas, aún húmedas –ay, las prisas.

Me gusta conectar la radio y constatar (uf) que vuelven a estar ahí. Subir el volumen y notar como todo lo gris se escurre, arrastrado por sus ironías, sus versiones, sus tonterías...

Yo escucho El matí i la mare que el va parir, de ràdio flaixbac, pero todos sirven. Superhéroes casi anónimos capaces de olvidarse de legañas y malos humores -¡tan inhumanamente temprano!- para convencernos de que “venga, a lo mejor hoy sí será un gran día”.

En mi caso, gràcies eternes Carles, Berta, Berto i Rafel. I  Néstor, l'home que brama (et veig a vegades, jeje), iaia Ramona, winnie, súper i mega, xarxes, diàling...

martes, junio 05, 2007

luis

Como no tenía nada más que hacer, he decidido imitar a Fantine y su cerdito (no, no hablo de Jambri), y me he comprado un pingüino. No me gustan demasiado los animales, pero aparte del amor eterno de mi vida -el pato Lucas- tengo dos debilidades: los delfines y los pingüinos. Los delfines porque es lo que voy a ser de mayor. Los pingüinos porque dios ¿hay algo más tierno, ingenuo, divertido, cariñoso, bonito...? Y fiel, en estos tiempos que corren está bien pensar que puedes fiarte de alguien. Vale, de algo. O de alguno, no me liéis.

Aunque no me gusta hacer colección de nada, tengo muchos pingüinos (de tela, de goma de borrar, de espuma, de cerámica, incluso unos walkie-talkie), y todos se llaman luis (sí, soy de esas imbéciles que les ponen nombre a las cosas). Si es que les miras la carita y ¿se pueden llamar de otra forma?

Aquí lo dejo, vigilando el blog, dadle un pescadito de vez en cuando...

jueves, mayo 31, 2007

Lidia, I don’t feel like dancing

Acabo de leer un libro de ésos sin pretensiones (39+1+1, Es fácil enamorarse si sabes cómo, de Sílvia Soler) y me hizo gracia que uno de los datos que tiene en cuenta el grupo de amigas al hacer la ficha del posible amante/novio es qué sintonía lleva en el móvil. Puede parecer una tontería pero, sí, creo que ese dato dice mucho –más de lo que quisiéramos, probablemente- de nosotros.

Mi amiga Lidia sigue en el mar de confusión y mierda que la pilló hace un par de años (¡cielos, creo que más!),  pero nadando, a ver si ya. Siente que ha desatendido demasiadas personas y demasiadas cosas, y ya vale. Si fue capaz de romper una de las cosas que más le importaban en el mundo ¿cómo es que está ahí, lamiéndose las putas heridas en un rincón, 
sin hacer nada? 
Pero tiene un poco de miedo, tendré que tener paciencia con ella.
La sintonía de su móvil es I don’t feel like dancing.

Lidia y yo tenemos muchas cosas que decir, prometo escribir.

But I don’t feel like dancing
when the old Joanna plays
my heart could take a chance
but my two feet can’t find a way.
You think that I could muster up a little soft,
shoop devil sway
but I don’t feel like dancing
no sir, no dancing today.

Don’t feel like dancing, dancing
even if i find nothing better to do
don’t feel like dancing, dancing
Why’d you break down when I’m not in the mood?
Don’t feel like dancing, dancing
rather be home with no one when I can't get down with you

Hay que ver cómo se contradicen letra y música. Yeah.

martes, enero 02, 2007

Año nuevo

Ya nos vale, ni que los propósitos ésos de año nuevo los idearan nuestros enemigos, cada vez nos lo ponemos más y más difícil y así terminamos cada año, tirando de psicólogo de urgencias, que se acerca el 31 y de lo dicho nada.

Pero yo soy muuuy lista, y este año no me pilla. Ya te digo.

Mis propósitos para el 2007, anuncio a la concurrencia, son: 1. Dejar de fumar y 2. Ir al gimnasio cada día

¿Que eso ya lo hago? ¿Y? Traedme las bases escritas y lo cambio. Mientras, dejadme que disfrute de mis logros. Oivá, la una y media de la madrugada de mañana ¡y sigo sin fumar!

miércoles, diciembre 13, 2006

Cosas que me gustan ¿Lo mejor del mundo? I

Me gusta levantarme -tan- temprano. Ponerme los guantes, el abrigo y la mochila y salir a oler esa noche desconcertante que tendría que ser día.

Me gusta meterme en el agua, impulsarme con el pie en la pared y bucear -estirada estirada- hasta las banderillas, salir, coger aire y empezar. Si desde el pasillo veo a los chavales aún fuera del agua, hablando con el entrenador, apresuro el paso para ser la primera y estrenar aquel silencio brillante.

Me gusta que las bicicletas, las máquinas, los aparatos rivalicen para ver -ilusos- en cuál me rindo. Sentir los músculos estirarse, las gotitas crecer en los poros, el aliento resistir, dejarme invadir por lo malo hasta sentir cómo se funde.

Me gusta meterme en la ducha y frotarme -sin piedad- con una esponja áspera. Secarme con cuidado y ponerle crema a la piel para que me perdone.

Me gusta estar -tan- limpia, imaginar a toxinas, putadas y humores atrás, colándose por el desagüe con grititos impotentes. Salir a la calle, aislarme con los auriculares y empezar a caminar, desafiando al frío, pensando en las cosas bonitas que van a llenar este día desconcertante que aún es noche. Pero que despunta, rojizo.

lunes, diciembre 04, 2006

Lidia, domingo

Lidia ve las pisadas y piensa que tendría que fregar el suelo. Se toca las manos, la fregona nunca está bastante escurrida.

Lidia ordena las cosas de la nevera –el puente- tan llena. Los dedos aug no se cierran bastante y saltan peras, mandarinas y manzanas. Mierda mierda mierda.

Lidia rema, y sus codos le parecen de cristal. Lidia pedalea, y sus rodillas le parecen de cemento. Lidia teclea, y sus brazos son cordones eléctricos. Sube las escaleras, y siente ese túnel espeso en su pecho. Dar la mano, ponerse la mochila... es como tener migraña en el cuerpo. Boh, idiota, sólo es el frío. Hay gente en la cama. No te quejes, hostias.

Lidia quisiera dejar salir esa estúpida lagrimilla de frustración que vivaquea en la orilla de sus ojos, pero no sabe qué. Quizá no le guste ser débil, quizá sólo sea cobarde. Sí, no. Sí, no. Sí, no. No hay para tanto, joder.

A Lidia le gustaría rendirse, para siempre. Y gritar. Quizá así el mundo entero sabría, como cuando de niña soñaba cómo volvería en limusina a esos sitios en los que no se sentía querida. Pero Lidia sabe que eso no existe. Rendirse, perder.

María Callas susurra (vogliatemi bene, un bene piccolino, un bene da bambino) en el mp3, y Lidia sube el volumen.

miércoles, noviembre 29, 2006

No barregem conceptes...

Aquests darrers dies he viscut una revolta de blog(c)s catalans. Però, com deia en Tornassol, tot va bé si acaba bé, i com que no hi havia mala fe per part de ningú, escolti, bassa d’oli.

No obstant, després d’haver llegit algun comentari porài, m’agradaria aclarir una coseta molt tonta: diguéssim que no és el mateix *ser el responsable* que *donar la cara*.

Normalment, al món laboral, aquests dos conceptes no coincideixen en la mateixa persona, però no patim, són fàcils de reconèixer: el primer sol raspallar Armanis i enlluentar Rolex des de la cova. El segon s’eixuga la suor i es pren l’antidepressiu i l’antiàcid mentre fa poverspoints i ecsels i gronxa els clients perquè no fugin, tot fent diligents queixalades d’amagat a l’entrepà congelat que s’ha dut per dinar.

Sempre seva,

martes, septiembre 19, 2006

Salvador

Me gustó, me impresionó, me horrorizó, me faltó poder coger aire.

Me gustó re-ver y re-oír cosas que formarán parte de mi vida para siempre.

Me impresióno darme cuenta, como un mazazo retardado, de lo inconsciente que era a los quince años. Una tía mía me decía "no te metas en política", yo pensaba "amargada conformista".

Me horrorizó recordar que eso pasaba hace dos días, justo aquí. Y me horroriza aún más pensar lo poco que nos dura (les dura a algunos) la memoria histórica. Mierda fachas que a estas alturas aún salen con lo de "no todo era tan malo".

Me faltó poder coger aire para suspirar y llorar a gusto, ya se sabe, el estúpido miedo al ridículo.

Eh, eh! no echéis cuentas, sigo teniendo los 32 de siempre.


martes, septiembre 05, 2006

Cocodrile Hunter

Vaya, ha muerto mi cazador de cocodrilos, si es que no gano para muertes... ¡ya ni de personajes!

Hace años, Mireia y yo descubrimos a ese fascinante hombre y ya no nos pudimos desenganchar. Como es normal en todo lo bueno, anduvieron cambiando sus reportajes de día, horario, incluso de canal, pero nosotras ahí estábamos, captando casi mágicamente cuándo lo iban a poner.

Vale, sí, lo primero que hacía al levantarse era comprar todos los números del sorteo "a ver qué me devora hoy", pero en el fondo, qué envidia me da. Se le veía tan apasionadamente feliz... Recuerdo un día que estaba en un acantilado, medio levantado, de perfil, y el paisaje sobre el que se recortaba era de ésos que uno cree que no existen. Moviendo los brazos con su habitual vehemencia decía "¡miren esto, es maravilloso, es magnífico, es lo más bello del mundo!" y la luz que desprendían sus ojos me puso la carne de gallina.

Qué bonito, vivir tan de verdad.

lunes, septiembre 04, 2006

Series

Este verano me he puesto morada de series, ya casi estoy al día de los miles de episodios que tenía en la lista de espera.

Me gustan las series, sus historias cortas (detectives, misteriosas, absurdas, divertidas...) son para mí el mejor paréntesis entre la realidad del día y el agradable dejarme vencer entre las sábanas.

Hay una cosa en las de acción que me hace gracia. Cuando descubren dónde vive el asesino en serie, terrorista, pederasta o lo que sea que estén buscando, llaman a SWATs y fuerzas especiales, que se apresuran a rodear la casa con el equipo completo Action Man attack: cascos, sotanas antibalas, gafas raras, máscaras antigás, guantes, botas... ¿todos? ¡No! Un pequeño pueb... Los protagonistas que, por muy guapos y chulos que sean, se supone son los que están menos entrenados para esos asaltos, van a pecho descubierto. Y aunque salte por los aires algún que otro GEO, ellos ni se despeinan. Bueno, a no ser que hayan pedido aumento de sueldo a la productora. Que conste que no me importa, eh? disfruto y me como las uñas lo mismo.

Ayer murió uno de los personajes de la última serie a la que soy -más que- adicta (no digo cuál por no chafar historias) y, diosmío, aquello no era llorar, eh? era, no sé, derramarme. Dios, qué disgusto. Llegó Cora y sólo pude responder con hipos desesperados a lo que me decía. Ay, todavía me dura la pena. No, si al final resultará que tengo corazón... ays.

jueves, agosto 17, 2006

La piu rica del mondo

Estos últimos meses me han enseñado muchas cosas. Algunas de ellas aún se apoyan en mi pecho con las dos manos y oprimen sin importarles que esté debajo. A veces la presión se afloja saliendo en forma de gotitas por mis ojos, a veces me hincha y enrojece de rabia y frustración. Me alejo y me olvido, memoria de pez selectiva, pero vuelvo y ahí está, sonriendo socarrona y haciéndome "ven, ven" con el dedo. No sé cuándo terminará, no sé si terminará. Quizá un día hable de ello.

Pero soy la mujer más rica del mundo. A pesar de mi alejamiento, de lo arisca, rara, estúpida y desagradable que puedo llegar a ser y que, de hecho, he sido (o soy, je), mis amigos han estado ahí. Haciendo como que no se daban cuenta de mis gilipolleces, convenientemente apartados y respetando esa distancia que saben que necesito, sin añadir líneas y cruces a sus listas negras.

No sabéis lo afortunada que me hacéis sentir. No sé qué habría sido de mí sin todos vosotros, cerca o lejos, visibles o invisibles, gracias.

Y gracias a Montse, mi hermana, esa mujer tan guapa, tan inteligente, a la que adoro desde que abrí los ojos, ese pedazo de persona de la que siempre me he sentido tan orgullosa, como si fuera mérito mío ser su hermana. Esa joya que cada día es mejor que el anterior, más grande, más generosa, más brillante... Ojalá pudiera soplar para apartar sus sombras.

Aparte de eso y aunque no venga a cuento, el día de mi cumpleaños (los 32 de siempre), unos amigos me regalaron la colección completa de L'escurçó negre (The black adder). Fui desgranando los capítulos noche a noche -ansiosa por verlos, angustiada porque no terminaran- sentada en la cama en esa agradable soledad que he elegido, atragantándome con las risas y comiendo melocotón. Cómo me gusta la fruta, cómo me gusta reír.

lunes, julio 31, 2006

Y aún hay más

Mientras andaba yo por la calle tan feliz, sumida en mis supuestas tristezas de muertes ajenas, Josep, sentado en su sofá, esperaba plácido a que alguien se diera cuenta de que se había ido.

Nunca sabremos lo que realmente hay dentro de cada uno de nosotros, las nubes de pensamiento que se nos cruzan, los miedos que nos asaltan, los anuncios que nos hacen reír. Cada uno elige a sus amigos, bien o mal. O quizá los amigos nos eligen a nosotros. En todo caso, soy afortunada.

Esto es to... esto es to... esto es todo, amigos

Durante unas horas te conviertes en una especie de exposición. Gente que no recuerdas, gente que no te conoce, gente que te ha jodido sin piedad en vida vienen a moquear delante de ti, cuando ya no puedes levantarte y enviarlos a hacer puñetas.

Leen escritos dirigidos a ti (tiernos y sinceros o falsos y tópicos) cuando ya no puedes escucharlos, y viene un señor, cierra libros, apaga micrófonos y abre las puertas laterales para que se te lleven en un carrito.

Y ahí y así terminan alegrías, esfuerzos, ilusiones, derrotas, fracasos, poemas y anuncios preferidos. Eso es lo que, tan chulitos, somos al fin y al cabo. Como en un cine, the end y la gente se va, ordenadamente y en silencio.

Yo no quiero eso. Nada de estampitas, flores, procesiones y lagrimillas. Que me quemen y tiren las cenizas en algún contenedor. Bueno, vale, si a alguien le va bien, que se acerque disimuladamente a los Puertos de Beceite a meterlas en un hoyo.

Los que me han querido que monten una fiesta y se lo pasen bien. A los que me han jodido que les den por saco.

No sé si colgar la foto de Jaume al lado de la de Sandra. Quizá sería mejor que no hubiera ninguna.

viernes, julio 28, 2006

Todavía no

Poco tiempo, demasiada muerte.

Demasiada separación, demasiada ausencia. Madres, amigos, hijos que se rompen en el vacío demasiado pronto. Todavía no. Hay mucho sol, mucho aire, muchos olores... no pueden estar perdiéndoselo.

Tengo la foto de Sandra colgada en la pared de la izquierda, en el t1. Si me pongo triste la miro y pienso que soy afortunada. Mentira, miro su sonrisa y me pongo más triste. Pienso en su voz, en sus mejillas, en su tortilla de patatas (qué tontería). Pienso en su madre.

A Jaume tampoco le tocaba. Todavía no. Mierda.

Salgo del t2, aislada por la tristeza que grita en mis auriculares y me sorprende ver a tanta gente por la calle, tantos brazos y piernas desnudos, riendo sin sonido, es verano y no recuerdan. Por suerte no recordamos mucho tiempo.

Llego a Terrassa, también es verano. Me quitan la soledad del camino a casa ¿no saben que la noche es mía? Me roban los minutos de no pensar, me da rabia, ellos tienen muchos más.

Recuerdo una frase del libro que estoy leyendo, préstamo de oro de Empar. No te arrepientas de tu vida, pequeña, pasará muy pronto.

Demasiado pronto. A veces me da miedo.

miércoles, julio 26, 2006

A vueltas con el tipo ése, Murphy

En estos tiempos que corren, de acabóses y de desmembramiento de patrias, da gusto saber que hay cosas que van a permanecer inalterables. Como las instrucciones que dejó dadas Murphy en su testamento.

Sabía que al abrir una caja de la farmacia para dar sano uso a su contenido, es inevitable no topar con el manual de instrucciones, que presentará una resistencia a quitarse de en medio directamente proporcional a la prisa que tenga por tomar el calmante, el antiácido o el antibaby (que, como es sabido, no es el caso de una buena chica como yo, era por dramatizar). Lo que aún no había descubierto es que si tu única intención es saber cuántas píldoras debes tomar o cada cuánto, indefectiblemente se abrirá por la parte contraria.

Por otra parte, y por si a alguno le interesa, mi relación con el reloj del pirulí que me espera camino de casa continúa estancada. Más de 5 años después, más de mil y una noches después, fiel a Murphy, sigue ignorando mi inquietud por el tren que –quizá- se va a ir y mostrándome picarón a cuántos grados está Barcelona.

miércoles, julio 19, 2006

Lidia, cuánto tiempo

Lidia bajó cuidadosamente las escaleras del altillo con la caja en la mano, sosteniéndola como si fuera un tesoro. Se sentó en el suelo bajo la ventana (si corriera un poco de aire…), quitó el polvo acumulado en la tapa y la abrió.

Ahí estaban sus prioridades, un caos de piezas de colores opacos. Las miró desanimada y pensó que ya lo haría mañana, pero al incorporarse (por qué narices he tenido que sentarme en el suelo) el dolor volvió y le dijo que no podía esperar más.

Las fue sacando y las observó girándolas entre sus dedos, desiguales, más pequeñas a medida que vaciaba la caja. A algunas, diminutas y perdidas en un rincón, ni siquiera las recordaba.
_ _ _ _ _ _ _ _

Colocó la última pieza encima de las demás, una bolita azul (yo), y cerró la caja apoyando la mano en la tapa (la pondré en la estantería). Recogió del suelo las que había desechado, caprichos ajenos disfrazados de prioridad, y se levantó para tirarlas.

¿Sí? (el teléfono había sonado) no, claro. Es que ahora iba a… Ya, pero ¿no podr…? está bien, está bien, voy.

Cogió el bolso y las llaves, se recompuso el pelo frente al espejo del recibidor y salió dando un portazo.

La caja, aún en el suelo, vibró ligeramente. Se oyó un leve tintineo.
 

Idiota

No soy una niña
No soy ese duende
No soy luchadora
No soy tu camino
No soy buena amante
Ni soy buena esposa
No soy una flor
Ni un trozo de pan
Solo soy esa cara de idiota
Idiota

miércoles, diciembre 14, 2005

Y dura, y dura...

Duran las indiscutibles excusas que tengo para no escribir. Hm. tic-tac, tic-tac... Se secó la tinta del tintero y con lo del puente no hubo forma de encontrar una papelería abierta.

Duran los irrefutables argumentos de la jefa de mi amiga. Ya sabéis cómo es ella, que debió de nacer al revés o algo, porque todo el rato se pica... con la suerte que tiene de tener una jefa tan... sencilla.

Jefa: Oye, un correo electrónico que recibí ayer ¿puede ser que ahora no esté?
Amiga: Si no lo borraste tiene que estar
Jefa: No, no lo borr... Bueno, si por casualidad lo hubiera borrado sin querer, ¿habría alguna forma de recuperarlo?
Amiga: Claro, estará en "elementos eliminados"
Jefa: No, no, ahí están los que entran.
Amiga: Ahí están los que borras.
Jefa: Bueno, están los que entran y borro.
Amiga: (quinientos veintisiete, quinientos veintio...)
Jefa: Hm -sudores- gñ... ¡Ah! Voy a ver

Postdata: ¡Acabo de descubrir que se puede escribir con colorines!

jueves, diciembre 01, 2005

Vale, me he vuelto a retrasar... Ahí va la primera entrada de mi padre, más abajo la traducción. Miquel es mi hermano pequeño.

Josep 1

Despertar-me i sentir-me macat, els ossos adolorits; bellugar-me una mica ja em va fer adonar que estava acabant de passar una altra nit a l’hospital.

Si m’hagués trobat en un bosc brut i fosc, m’hauria imaginat que el crit que vaig sentir potser era una bestiola que s’estava barallant; en aquell moment vaig recordar que entre els malalts hi havia el Sr. Ramon, que es va posar a cridar Enriqueta! Enriqueta! Esperava que vingués l’Enriqueta quan va arribar el Miquel; després vaig saber que uns sorolls estranys l’havien mogut a apropar-se al Sr. Ramon, que era qui cridava l’Enriqueta. Uns moments després continuava amb Rosa! Rosa! i més tard Rosa! Rosa! Porteu-me l’esmorzar! I anava repetint els crits amb la mateixa tonada: Enriqueta! L’esmorzar! Llet i xocolata! Rosa! Cuca!

Jo pensava "ara vindrà la Cuca i veurem el tipo que té. Serà com la de les revistes (còmics) o com la de la tira de l’Avui?" No venia ningú. Rosa! Cuca!

Seguia una aliteració de tons: Roooòsa! Cuca! Aleshores el Miquel s’aixecà i premé el botó del timbre, va arribar una infermera, van agafar el Sr. Ramon, que s’escapava, i el van condicionar al llit, recomanant-li tranquil·litat.

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Despertarme y sentirme magullado, los huesos doloridos; moverme un poco me hizo darme cuenta de que estaba acabando de pasar otra noche en el hospital.

Si hubiese estado en un bosque sucio y oscuro me habría imaginado que el grito que escuché quizás fuera el de algún bicho que se estaba peleando; en aquel momento recordé que entre los enfermos se encontraba el Sr. Ramón, que se puso a gritar ¡Enriqueta! ¡Enriqueta! Esperaba que viniera Enriqueta pero llegó Miquel; después supe que unos ruidos extraños le habían movido a acercarse al Sr. Ramón, que era el que llamaba a Enriqueta. Uno momentos después continuaba con ¡Rosa! ¡Rosa! y más tarde ¡Rosa! ¡Rosa! ¡Traedme el desayuno! y repetía los gritos con el mismo tono: ¡Enriqueta! ¡El desayuno! ¡Leche y chocolate! ¡Rosa! ¡Cuca!

Yo pensaba "ahora vendrá Cuca y veremos qué tipo tiene. ¿Será como la de las revistas (cómics) o como la de la tira del Avui?" No venía nadie. ¡Rosa! ¡Cuca!

Seguía una aliteración de tonos: ¡Roooòsa! Cuca! Entonces, Miquel se levantó y pulsó el botón del timbre. Llegó la enfermera, cogieron al Sr. Ramón, que se escapaba, y lo acondicionaron en la cama, recomendándole tranquilidad.

lunes, noviembre 28, 2005

Colaborador

Siempre me había preguntado de dónde habría sacado Mireia esa intensa voluntad de hierro que envidio tanto; ahora lo sé, de mi padre.

Como ya sabéis algunos, mi padre se puso pachucho y estuvo ingresado un par de semanas. Ahora ha vuelto a casa y empieza un período de rehabilitación que, por lo que está demostrando, lo llevará a una recuperación total y asombrosa. Creo que ha decidido que aún tiene que nacer el chulito que pueda con él y tendríais que ver cómo realiza los ejercicios, con qué ganas y empeño. Me recuerda eso de "al enemigo, ni agua".

Uno de los deberes que le impusieron es escribir un poquito cada día, y tiene una libreta con líneas en las que va desgranando con letra cauta sus pensamientos. Cuando le insinué que podría subirle lo que escribiera a este blog se puso muy contento. No sé, mis padres no han sido muy expresivos en cuanto al cariño se refiere, supongo que porque los educaron en el marco de una relación padres-hijos respetuosa y distante, y que lo que han visto es lo que han aplicado. El caso es que el hecho de que mi padre mostrara tanta ilusión porque le suba al blog lo que escribe me ilusionó a mí, porque digo yo que significará que le gusta este espacio.

Así que con el permiso que yo misma me otorgo, publicaré los escritos de mi padre con Josep, su nombre, como título. Mañana empiezo.

viernes, octubre 28, 2005

Le llaman body

Respiras, te ríes, caminas, masticas, sin pensar en ningún momento en la delicada máquina que te permite hacer esas cosas. Ser consciente, de repente, de tu cuerpo, es una sensación curiosa. Ya no soy unos brazos y unas piernas (vaale, y una nariz); soy glóbulos, cromosomas, plaquetas, materia gris, minerales… un montón de átomos en continua ebullición, demasiado pequeños como para que tengan que cargar con toda la responsabilidad, tengo que echarles una mano. Así que la vida, aunque prácticamente igual, es distinta.

Lo malo del cambio es que, unido al cansancio físico, me ha llevado a una etapa de desidia y asociabilidad en la que, sinceramente, me siento de maravilla, pero que sé puede dar lugar a malos entendidos. Ayer fui al chino y no saludé a casi nadie porque llegué tarde y me daba mucha vergüenza tanta gente junta, supongo que algunos creerían que soy una antipática o algo (lo cual no quiere decir que no lo sea, je). También soy consciente de que debo unos miles de correos de respuesta a unas cuantas personas (que, además, me importan); siempre pienso “luego le escribo, que ara…” y… casunlolla, cómo pasan los días.

A ver si por lo menos retomo esto. No es que no tenga nada que escribir, al contrario, a menudo me pillo pensando “esto para el blog”, pero –ays- es que los lápices están tan lejos… y el papel, tan blanco…

A todo esto, Él (que, por cierto, se ha cortado el pelo y está tan guapo que te mueres) se va a ir a la otra punta del mundo hasta Navidad y, aunque parezca que no se va a notar la diferencia porque al fin y al cabo ya vive en el horizonte, me pone tristona pensar que estará tan lejos.

Y ara me voy a trabajar, que este fin de semana, puente incluido, me toca. Ya contestaré los correos el miércoles. Creo, vamos. De momento, otakus del mundo ¡preparaos, que voy!

lunes, octubre 24, 2005

23 de octubre, Cora

Cora vive deprisa, como si temiera que el tiempo no le alcance para todo; supongo que por eso, apurando, decidió nacer un poco antes. Vino al mundo de cara y la comadrona dijo que sería una niña afortunada.

Cora es sentido y sensibilidad, ingenio e ingenuidad, arte, cariño, sensualidad… de pequeña se soltaba de mi mano para acercarse a tejidos suaves, acariciar abrigos de piel o esconderse tras sedosas cortinas para adormilarse frotando la tela entre sus manos.

Cora es curiosidad e ímpetu; su forma de entender la vida es lanzándose a ella de cabeza, y a pesar de las pérdidas –injustas, tan joven- que arrastra, no ha perdido la facultad de emocionarse con las pequeñas cosas.

Cora mueve sus dedos ligeros y es como si hiciera magia… con su pelo, sus ojos y su ropa combina colores, flequillos, pañuelos, brochas y cinturones, y surge como una sirena, plantándole cara al viento con su movimiento ágil y decidido.

Cora es de extremos lejanos -le gustan las películas de amor y las de terror; las chuches y echar sal a todo lo que come- y de extremada cercanía -se sienta en mi regazo y me abraza, me besa, me achucha… y me pide que le frote la espalda suavecito y ¡con uñas, con uñas!

Cora tiene la cabeza llena de por qués de respuesta imposible. Estoy a su lado y me muerdo las ganas de ir un paso por delante para allanarle el camino, porque sus lágrimas son ácido para mi corazón.

Por suerte, Cora es feliz y sólo espero la noche para llegar a casa y escuchar el tintineo de su risa ¿acaso importa algo más?

martes, julio 05, 2005

Lucas y yo, 2ª parte
Así de crecido está lucas y así de guapo lo vieron rapunzell e imperator cuando estuvieron en casa, digo yo que es normal que se enamoraran de él.

Creo que lucas es muy feliz. Con el calorcito se pasa el día en el balcón, saltando de un tiesto a otro y llenándolo todo de tierra. Además del agua que tiene en aquella especie de biberón de su jaula, le pongo un recipiente lleno en el suelo. Le encanta beber allí, y cuando termina se incorpora y se limpia la boca con las dos manitas, sacudiéndose para secarse; es un conejo muy fino (¡y muy limpio!).

A partir del mediodía, cuando el sol da fuerte, entra en casa y busca algún rincón fresquito. Su preferido es debajo del radiador, detrás del sofá; se echa allí y se estira para que toda la barrigota le toque al suelo, que así se refresca.

Si le busco y no está ahí, lo más seguro es que esté en su biblioteca, leyendo (en el revistero ya sólo pongo revistas que no me importan para que pueda destrozarlas a conciencia) o que se haya escapado a espiar al pasillo. Es muy divertido mirarlo, va por el pasillo como si estuviera en zona prohibida, avanzando despacio y pegadito a la pared, asomando la cabeza por la esquina antes de continuar.

Por la noche, cuando llego, también entra y mientras ceno juega dando vueltas alrededor de mis pies y se lía saltando por encima y entre ellos, como un remolino de cosquillas suaves.


lucas Posted by Picasa

lunes, julio 04, 2005

Es fa llarg esperar, Pau Riba

Oh, que llarga es fa sempre l'espera
quan s'espera que vindrà el pitjor
i que trista que es fa la llarga espera
quan s'espera la mort de l'amor,
Quan s'espera que ja tot s'acabi
per tot d'una tornar a començar
quan s'espera que el món tot s'enfonsi
per tornar-lo a edificar,
es fa llarg, es fa llarg esperar.

I es fa trist esperar cada dia
el cel roig i el sol que ja se'n va,
i es fa fosc esperar cada dia
perquè el sol no se'n vol anar mai
perquè els dies se'n van sense pressa
i les hores no volen fugir
perquè esperes, i esperes, i esperes
i vols demà, però encara és ahir,
es fa trist, es fa trist esperar!

I es fan lents els matins i les tardes
quan l'espera et desvetlla el neguit,
i es fan grises les llargues lentes tardes
perquè sents el teu cor ensopit,
perquè sents que tens l'ànima morta
i ho veus tot, tot el món molt confós
perquè et trobes amb les portes closes
i tancat com un gos rabiós,
es fa fosc, es fa fosc esperar!

I es fan grises les hores d'espera
quan no plou però veus el cel plujós,
i es fan grises les hores d'espera
quan la fi veus a prop per tots dos
quan fa dies que no xiules ni cantes
i fa temps que vas fer l'últim somrís
quan al cor sents la mort i t'espantes
al pensar potser és l'últim avís,
es fa gris, es fa gris esperar!

viernes, julio 01, 2005

Tiempo

El otro día fui al médico a hacerme unas pruebas. Tenía hora a las 9 de la mañana pero, ya se sabe cómo son esas cosas, salí casi a las 11. No suelo andar por la calle a esas horas, y cuando salí fue como si el día me saltara a la cara.

Los edificios relucían bajo el primer sol del verano, ardiente pero suavizado por un aire aún fresquito. La calle estaba llena de gente; algunos andaban apresurados, quizás hacían recados; otros paseaban tranquilos, como si su vida no corriera prisa.

Me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no caminaba sin ningún objetivo concreto y urgente (tengo que pillar el tren, tengo que comprar bombillas, ay que me cierran el super), que, agobiada por el trabajo y las responsabilidades, me estaba perdiendo algo importante.

Ese mismo día murió una amiga mía, la segunda en unos meses, y pensé en ellas, en que no volverían a cerrar los ojos al sol, a oler la lluvia o a ver reír a sus hijos. Y me sentí estafada. Por mí misma.

Pero mi vida es lo que es” –me dije- “y eso no puedo cambiarlo, por lo menos por ahora”. Y me fui al trabajo, pensando -no muy convencida- que tenía que intentar hacer algo.

Unos días después el médico me dio un prediagnóstico. Aún falta una prueba que confirme o desmienta, pero por si acaso, he cambiado, que quiero andar por aquí bastante más tiempo todavía.

Ahora ya no tengo prisa, por la noche ya no miro la hora en el pirulí, porque si se va ese tren ya vendrá otro. Ahora intento no agobiarme, y si hay ropa para planchar y no me apetece, ya lo haré mañana. Me he quitado de encima los malos hábitos, hago una dieta sana (ays… el queso, esa tentación si que…), sólo bebo agua y me estoy despidiendo de esos kilos de más que me habían devuelto los pechos de hace 20 años (snif). Vale, sí, quizás el prediagnóstico no se confirme, pero no pierdo nada y me siento mucho mejor con esos pequeños cambios.

Y, sobre todo, intento alejarme de las discusiones estériles (vale, no será por eso). Hay tantas personas y cosas interesantes en las que usar el tiempo… Abrazar a la gente que quiero, o a mis hijas, por ejemplo. ¿Hay algo mejor?

viernes, mayo 20, 2005

Yo también hago test

Imitando a Rapun me he pasado por aquí, a ver qué gran dama soy. Lo de gran ya era evidente, con mi metroymuchos y esos graciosos kilos que me he metido entre pecho y espalda últimamente (mañana empiezo la dieta); me faltaba saber si lo de dama también me era aplicable. Me da un poco de envidia Rapun, que le ha salido Katharine Hepburn, pero, bueno, la Bárbara tampoco está mal. No es tan tan guapa ni tan extremadamente sexy como yo, pero se apaña. Y, bueno, eso de que yo have a vicious side... hm.

Barbara Stanwyck

You're mysterious and somewhat dangerous; you're the lovely Barbara Stanwyck! You reveal only what you choose, and keep the real you for a few close friends. At the same time, you don't take yourself too seriously, and you know how to have fun. You're independent, confident and kind, but you do have a vicious side!

jueves, mayo 19, 2005

¡Oro!

Hoy, en la tele de la estación del tren han enseñado un plato que cocinan en China y decían que vale unos 200 euros. Parece caro, pero es que resulta que uno de sus ingredientes es oro.

Una piensa que ya lo ha visto todo y sin embargo va de sorpresa en sorpresa, que mira que hay gente pallá, eh? Primero, el que se le ocurrió tan exquisito manjar, que andaría bien aburrido, y segundo, el... hum ¿snob? ¿gilipuertas? que paga eso para comérselo. Me he dejado el cofre de las joyas en casa y no puedo comprobarlo, pero juraría que el oro, sabor, lo que se dice sabor, como que no debe de tener mucho. Vamos, que donde estén unos huevos fritos con patatas o una loncha de jamón...

Anduve una buena temporada echando moneditas en cualquier fuente o pozo que se me pusiera por delante, pidiendo deseos (sí, nunca se me cumplieron, pero ¿y si “aquél” era el bueno?); sólo dejé de hacerlo cuando me enteré de que por las noches iban unos listillos a recogerlas antes de que llegaran las hadas. Que yo soy buena de cielo y querubines, vale, pero tonta no, y el dispendio era una inversión para *mi* futuro, no para el de esos pescadores urbanos. El caso es que, a raíz de eso, estaba yo pensando en el plato chino y... ¿todo ese desperdicio de metal precioso? Visto lo visto, apostaría algo a que es difícil encontrar cedazos en las ferreterías de China y a que para visitar su red de cloacas hay que pedir hora, por lo del overbooking.

Si es que hay gente pa tó.

jueves, mayo 05, 2005

LUCAS Y YO

Lucas es un conejo enano que le trajeron los reyes a Cora. Mi primera reacción (¡bfff gññ! ¡te he dicho que no quiero animales en casa, que bastante liadas estamos!) se fue a hacer puñetas en cuanto vi esa bolita blanca que temblaba asustada en un rincón, con su flequillo punki tieso entre las orejas.

Ahora ya no sé qué haría sin él. Lucas forma parte de mi vida, me espera cada noche cuando llego a casa y, aunque no le apetezca demasiado, deja que lo coja un ratito en brazos; sabe que acariciándolo y murmurándole palabras sin sentido, conjuro todo lo malo del día. Luego se remueve inquieto o me da un mordisquito en el brazo para que lo suelte y corre comedor arriba y comedor abajo, saltando feliz.

Le gusta salir al balcón. Allí escarba en los tiestos, se come todo lo que está germinando y se pasa horas sentado dentro de una maceta grande sin plantas. Me parece que le gusta tanto porque debe de sentirse como el rey del mundo, sentado en su alto trono, con el viento en la cara y oliendo la tierra fresca.

Lucas es tremendo, y cuando cree que no estoy mirando se pone a morder los libros de la última estantería y los lp’s que guardo con tanto cariño. O sale a la busca y captura del cable suelto. Le llamo y gira la cabeza disimulando (sólo estaba mirando) pero en cuanto me despisto vuelve a su trajín. Los he tapado de diferentes maneras, pero siempre ha encontrado la forma de apartar las barreras que le alejan de tan apetitosos manjares. Ahora parece que he encontrado el modo definitivo, aunque él todavía no ha desistido y anda rondando las zonas peligrosas, a ver si hay suerte.

Juntos hemos inventado juegos que me reclama, sólo cuando le apetece, dando vueltas sin parar alrededor de mis pies. Y me agacho, juego con él a peleas y salta alborozado, como si tuviera muelles en las patas.

Lucas y yo. Cuando pienso en él sonrío como una idiota y me viene a la cabeza eso que aprendí de pequeña…
    Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

    Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
lucas Posted by Hello

lunes, abril 25, 2005

De casualidades y de Murphys

Hace más de cuatro años que trabajo en el t2(*); cuatro años de salir a las tantas, casi siempre corriendo para pillar el tren, que si se me escapa es media hora más de morriña de hogar y zapatillas, y a esas horas de la noche.

Para que no decaiga mi nivel de rarismo, suelo jugar a cosas como multiplicar matrículas, retransmitir interiormente llegadas a la meta mientras adelanto a algún peatón-objetivo, hacer anagramas con los nombres de las tiendas o repetirlos muy seguido hasta que pierden el sentido… Esos más de cuatro años están llenos de días (unos cientos, miles o lo que sea, que no me voy a poner a contar ahora) en los vengo haciendo dos juegos. Uno, adivinar cuál de los dos ascensores del edificio aparecerá para bajarme a la planta baja, y dos, al cruzar la última calle antes de llegar a la estación, mirar un pirulí de ésos que dan la hora y la temperatura, alternativamente, para ver si tengo que apurar el paso en esos últimos metros o si puedo dejar que los pulmones se relajen.

Lo de los ascensores se me da bien, podría decir que en el 99% de los casos he estado delante de la puerta que se ha abierto, pero el pirulí… me sobrarían muchos dedos de una mano si contara las veces que cuando le he echado el ojo no me está contando a cuántos grados estamos. Y mira que hay posibilidades, eh, que cambia cada muy pocos segundos, pero nada. De hecho, ya no es un juego sino un reto, a ver cuánto tiempo más aguanta haciéndose el chulito. Yo hago como que no me importa y paso mirando de reojo, pero unos metros más allá, al oír el clec-clec del cambio, no puedo evitar volverme.

Si algún día os cuentan que en Barcelona hay una loca que, hacia las 10 menos cuarto de la noche, anda con paso vivo y la cabeza vuelta hacia atrás, sed condescendientes, es que tengo que saber si se me escapa el tren.

(*) Aquí tendría que aclarar lo del t2, que para eso le he puesto estrellita. Digo yo, vamos

Eclipse

All that you touch
And all that you see
All that you taste
All you feel.
And all that you love
And all that you hate
All you distrust
All you save.
And all that you give
And all that you deal
And all that you buy
beg, borrow or steal.
And all you create
And all you destroy
And all that you do
And all that you say.
And all that you eat
And everyone you meet
And all that you slight
And everyone you fight.
And all that is now
And all that is gone
And all that's to come
And everything under the sun is in tune
but the sun is eclipsed by the moon.

There is no dark side of the moon really. Matter of fact it's all dark.